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Vacaciones en el mar


"Hoy lo siento, no caeré en tu juego...." al son de Zion & Lennox ft Tony Dize iniciaba el día mientras prendía el primero de los cigarrillos, ese que más uno agradece y disfruta. Café. Leer prensa. Pasear a la perra. Una rutina que me estaba ahogando. Una vez delante del espejo me revelé, no quería pasar un día más trabajando en algo que no me gusta.


Hay días que el cuerpo pide revelarse ante la vida. Y por suerte, o por desgracia, a día de hoy yo decido lo que quiero hacer en cada momento, sin tener que rendir cuentas a nadie, ni a familiares, ni a una pareja ni a un jefe. Tiene sus cosas buenas y sus cosas malas. Como el vaso.

Tenía ganas de pasar un día alejado de todo y decidí ir al puerto en busca de mar. El mar ejerce en mi cual ansiolitico y permite ver las cosas de otra manera. Me encanta ver como salen los barcos, tanto grandes como pequeños, y ver como se deslizan por el mar. Puedo contemplarlos hasta perderlos de vista y espero nuevamente la salida de otro para volver a hacer lo mismo. Una y otra vez.

Otra cosa que me ofrece el puerto es poder compartir todo tipo de conversaciones con gente variopinta. Desde el pescador setentón sediento de contar mil batallas marinas, nuevos ricos maleducados y prepotentes o ricos de toda la vida muy válidos para una charla.

Ese día conocí a Nicole, Jenny y Andreas, tres alemanes de unos 35 años que desayunaban en su velero. Todo empezó cuando yo pèrmanecía sentado en una especie de roca y tenía la mirada perdida en un velero situado a unos 15 metros. De pronto, un chico (Andreas) me preguntó si tenía fuego y así es como iniciamos una pequeña conversación:

Andreas: Perdone, ¿tiene usted fuego?
Pedro: Si claro, aqui tienes, y no me tutees hombre.
A: Muchas gracias
P: Nada, a ti
A: ¿Qué haces por aqui?
P: No lo sé exactamente, necesitaba un día cerca del mar. Y aquí estoy
A: Ahhh... ¿pero tienes barco?
P: ¿Yo? Si lo tuviera estaría en alta mar.
A: Nosotros ahora nos vamos a Cabrera. ¿Te apetece venir?
P: Uy no sé! No me gustaría molestar.
A: Para nada, solo somos tres y mira que barco más grande
P: Pues la verdad es que me encantaría, pero insisto, no me gustaria ser una molestía
A: No seas tonto y vente que te presento a mis amigas

Andreas era un hombre de 34 años, nacido en Alemania y afincado en Mallorca desde hacía más de una década. Empresario de éxito, amable, tremendamente educado y con gran sentido del humor. Más adelanté me confesó que era gay.

Una vez llegamos al velero, me presentó a sus dos amigas: Nicole, alemana de 29 años que venía frecuentemente a la Isla a ver a sus amistades. Rubia tetona y muy guapa de cara. Generosa en curvas y muy elegante tanto en su forma de vestir como de ser. Después estaba Jenny, también germana aunque de descendencia suiza, morena y de tez morena, no tenía para nada el prototipo estandar alemán. Pero tenia una gran belleza a través de sus exóticos rasgos.

La presentación fue muy amena, se ve que son gente abierta y sociable y a los pocos minutos ya era un grumete más en el velero con destino a Cabrera, pequeña isla situada a unos km de Mallorca.

No habíamos salido ni de la bahia y ya tenía el primer pelotazo en la mesa. Un whiskazo a las 11 de la mañana. Por unos momentos creí sentirme en el paraíso. Velero. Whisky del bueno. Y dos alemanas en bikini a mi vera. Un buen plan, ¿no?. Solo faltaba una cosa. Un purazo. Y en eso, Andreas era de los mios y me ofreció un ejemplar de Montecristo Open Eagle, y los buenos amantes del arte del puro sabrán bien de lo que llevaba a la boca. Un manjar de dioses.

Al tercer o cuarto whisky, ya no lo recuerdo, empecé a ser yo mismo, y olvidé que estaba con tres desconocidos ricachones y los traté como puedo tratar a un amigo.

P: Puto Andreas, que bien vives, aqui en el barco un día entre semana y con dos pivones...... No eres nadie.....
A: jajajajaja hago lo que puedo.
P: Ya veo ya.... ¡¡¡¡ chicas ¡¡¡¡ como os trata Andreas????
JyN: Biennnnnn, es nuestro niñooooooo, siempre pendiente de nosotras

(pagafantas inside pensé para mis adentros)

A: Si si, pero no me traéis a chicos guapos!!!

(WTF!!! Era truchón)

P: Anda! Eres homosexual Andreas?
A: Si jajajaja, pero no te asustes, no eres mi tipo.
P: Vaya por Dios!!! Y yo que pensaba que esto terminaría como una peli de gays en Mikonos
A: Jajajajajjaja tu tb eres de los mios?
P: No jajajajjaa, solo bromeaba
NyJ: jajajjajjajajjajaja si llegas a serlo nos desnudabamos para tomar el sol, así no hay peligro jajajjaa
P: Como si estuvieráis en vuestra casa chicas, por mi no os cortéis.
N: Eso es lo que quieres tu. Pero quitate tu la camiseta,no? que mucho pedir y parece que tengas frío
P: Voy voy, pero no sabía si procedía (ya que Andreas iba con camisa)

(me quito la camiseta)

P: Andreas que? me dirás que no te pongo goloso eh?
A: Jajajajjajaja pero si estás muy delgado hombre.
P: Vamos a llevarnos bien. Estoy fibrado. En el punto.
A: Jajajajjajajaa 
P: Nicole deja de comerme con la mirada, que me incomodas

(me miraba pero nada exagerado, eso le llamó yo echarse un farol con las mujeres. Es decir llevar malas cartas (mi cuerpoescombro) pero darmelas de modelo. Suele dar resultado, depende en el tono en que se lanza el farol).

N: Jajajajjaja solo me he fijado en la cicatriz... ¿de qué es?
P: Uy! Es algo largo de contar. Resumiendo te diría que fue a Pamplona durante la segunda semana de julio y me llevé una cornada de recuerdo.
N: No entiendo
P: Mejor mujer, malas épocas. No lo cambiaria por el presente. Y nunca mejor dicho

(mientras me llevaba a la boca el vaso de Whisky. Este ya, cortito. Como Estela Reynolds. Fernando Esteso le chupó un pezón. El izquierdo)

Había perdido de vista a Andreas, hasta que lo ví aparecer con unas cartas en la mano y una cara de felicidad proponiendo un poker. Yo ahí pensé que empezarían a sacar billetes y estaba en terreno pantanoso. Pero para nada. Jugaban sin dinero. Aburrido es poco. Después de unas cuantas manos propuse darle un poco de vidilla al juego, retándoles a quien perdiera tenía que beber un chupitazo. Y accedieron. Después de varias manos más, el alcohol ya iba afectando en los tripulantes, especialmente en las chicas, que iban bastante contentas. Momento en que Nicole se quita la parte de arriba del sujetador, lo tira al agua (me quedé bastante loco), y dejó a mi vista unas increibles pechugas, super bien puestas (imagino que operadas) y siguió jugando tal cual. Las mujeres son muy envidiosillas. Y siempre quieren destacar. Sean poligoneras o las más ricachonas. Jenny, como presuntamente no podía competir con la delantera de su amiga, se bajó las bermudas y se quedó en tanga, un impresionante tanga de hilo de color blanco que remarcaba su bronceado y dejaba a la vista un impresionante culazo respingón.

Yo. En la gloria. Y sembrado, muy sembrado. Picando a las chicas a seguir con la juerga con seguir haciendo cosas para quien perdiera la mano. Y esa mañana tenía un as en la manga, y no es una forma de hablar, y es que tenia un AS en el bañador y así, casi nunca perdía. El único que se dió cuenta fue Andreas, que no hacía más que reirse.

Primera parada. Anclamos el velero en alta mar y decidimos darnos el primer bañito. Tanto Nicole como Jenny se lanzaron al agua completamente desnudas, mientras Andreas y yo, nos tiramos en bañador, el mio de estilo surfero y el suyo de cuadros, como mandan los cánones pijeriles. Andreas tenía algo de panza el cabrón, aunque con la camisa la disimulaba muy bien.

Una vez en el agua, veo que las chicas van a por Andreas y le quitan el bañador entre risas. Yo seguía a lo mio, cual niño pequeño que ve el mar por primera vez, y disfrutaba más del agua transparente que de tener a dos chicas desnudas a mi alrededor. Pero si Mahoma no va a la montaña, la montaña viene a Mahoma. Y tanto Jenny como Nicle se dirigieron a mi cual montañas a Mahoma para intentar quitarme el bañador. Como estiraban las putas. Me arañaron y todo. Y después de un forcejeo me quitaron la única prenda que tenía. 

Bañarse desnudo es una de las mayores sensaciones de placer que podemos encontrar en la vida, yo diría que la segunda. La primera ha sido, es y será cagar. Follar la dejaría en tercer lugar. Sobrevalorado. Como Messi. Una vez desnudo, me quedé algo cortado, no sabía muy bien que hacer, y había perdido algo de chispa y espontaniedad que me caracteriza. Y más cuando las chicas intentaban deducir el tamaño de mi pene a través del agua. En ese momento me cagué en el agua transparente y en la falta de contaminación en la zona, pero lo remedié agitando el agua para distorsionar las imágenes, como las caras de los crios en TV. Error. O no. Eso dió a pie a Nicole, la más lanzada, a bajar la mano por debajo del agua y tocarme el rabo sin ningún tipo de complejo:

-La tiene pequeñaaaaaaa!!! jajajajjajajaa
-¡Como la voy a tener! Si está el agua helada. Además que no la has tocado bien.

Y volvió a por más. Pero esta vez se llevó una sorpresa. Tonto soy, pero manco no. Y en un puntazo fui directamente a buscar su monte de venus. Bruscamente. Vamos, que le metí la mano en su coño. Nos miramos. Reconozco que aguantar su mirada mientras tocaba el coño, intentaba no ahogarme y saber que por ahi rondaba Andreas con el mástil izado y pendiente de mi culo, fue difícil, muy difícil. Pero aguanté hasta que me devolvió una sonrisa y continué con mis exploraciones vaginales. Sino fuera porque estabamos dentro del agua, os diría y sin temor a equivocarme, que era a vagina más mojada que jamás había tocado. Así que para saber si estaba excitada solo tenía la referencia de la abertura de su vagina. 2 dedos y casi entra el 3. Cachonda era poca. Y yo que empezaba a empalmar.

Esa situación no podía durar mucho más. Aguantar dentro del agua y parado es tarea para David Meca, así que y mientras nos besabamos la fuí llevando hacia el barco, situado a unos 10 metros.Una vez en la superficie, mi herramienta ya ondeaba a media asta y solo faltaba unas succiones de glande para levantar la tienda de campaña. Y no tardaron en llegar.

Mientras me la chupaba, levanté la vista y vi a Andreas mirando y me asentía con la cabeza, no sabía si me daba la enhorabuena o admiraba el tamaño de mi falo, pero rápidamente quité la mirada, y miré hacia Jenny, que desde el agua no perdía ningún detalle la muy zorra y poco a poco se iba acercando al barco y se subió. A pesar de la situación, Jenny se quedó a escasos cm de mi mientras se secaba y empezó a besarme mientras Nicole seguí trabajando en la limpieza de bajos. Cuando esta última levantó la mirada y vió el cambio de papeles, no pareció importarle y se animó. Ya lo creo que se animó, tanto fue que empezó a tocar los genitales de Jenny, que seguía besandome mientras que yo le acariciaba sus pequeños pero tulgentes senos.

Lo mejor llegó cuando las dos se agacharon y empezaron a chupar, como si no hubiera un mañana. Ese momento me lo jodió Andreas, que lo vi subir desnudo hacia el barco y que venia hacia a mi....

-No no no no Andreas tu ya noooo, no mola esto
-Como que no, vamos a pasarlo bien todos,no? (risas)
-Yo me voy
-Jajajajajjaaj que es broma hombre

Que alivio. Que mal trago. Me desempalmé y todo. Una vez tuve el pene en condiciones, tuve la necesidad de meterla. Era todo demasiado bonito para ser verdad y temía de que cualquier circunstancia pudiera joderme el triaco o que el de LQSA me diera un llama cuelga para unirse, por lo que estaba ansioso por meterla en los dos agujeros. Craso Error. Las mujeres a partir de los 25 piden ser penetradas por dos agujeros. Y así fue. En 10-15 minutos penetré cuatro cuevas, aunque por suerte, no hubo que lamentar daños colaterales. Una vez cumplidas mis fantasías, ya pude dejar de pensar en mi vecina del quinto, que tiene más barba que el indigente de la esquina que hace 6 meses que no se afeita, y me dejé llevar hasta lograr la corrida de mi vida, donde Jenny y Nicole la esperaban con ansia y competían para haber quien se llevaba más esperma a la boca.

Después el viaje continuó, tomamos una paellaza en Cabrera y mil detalles más, pero creo que ya he colmado toda vuestra atención, por lo que es buen momento de poner punto y final a esta historia que tuvo lugar un 11 de agosto de 2011.


¡Feliz 2001!

Suenan la campanadas. Toca momento uvas. Silencio en la sala. ¡Feliz 2001! Todo son besos y abrazos entre el grupo de amigos mientras brindamos con champán para dar la bienvenida al nuevo año.



Levanto la mirada y estamos todos. Algo ridículos y es que nos faltan tablas para usar traje. Pero las costumbres dictan vestir de etiqueta esa noche y nosotros no somos nadie para atentar contra esta normativa. Por suerte,esa misma norma "obligaba" a las chicas a lucir vestidos sexys que dejaban lugar a la imaginación.... Mención especial el vestido de Natalia, que resaltaba sus encantos y sus sinuosas curvas en las cuáles tanto servidor, como el resto de la cuadrilla, no dudaríamos ni un instante en perdernos en ellas.

Natalia no era de nuestro grupo de amigos. Era una amiga de una amiga. Un clásico en este tipo de eventos y que suelen ser la "clave", y es que siempre es bueno tener ver caras femeninas, y más una noche como esta. ¿Verdad?. Ya la conocíamos, aunque de intercambiar unas palabrejas en un par de ocasiones. Nada importante. Sin embargo, un noche como esa, vestidos de gala y con suficiente alcohol como para un tren de cercanías hizo que cogeríamos confianza rápidamente, cual gacela escapando de la leona en la sabana africana. 

Recuerdo con gran nostalgia los momentos en que nos reuníamos los chicos del grupo para preparar la estrategia de ataque ante las féminas. Al ser amantes del fútbol siempre usábamos todo tipo de símiles futbolísticos para acordar la táctica. "Saldré con un 4-4-2, sino funciona meto un tercer delantero". "Lo importante, además de marcar, es generar ocasiones y peligro". ¡Qué recuerdos!. Lógicamente y una noche como esas, necesitaba una reunión especial, aunque y como se veía venir. Saltaron chispas. Y es que más de uno quiso jugar el mismo partido. Ante Natalia F.C. El clásico. El partido de galácticos.

Tocan la 1. Es momento de abandonar el local que alquilamos para cenar para ir a quemar la ciudad. El cuerpo lo pide. Primer local. Abarrotado. La gente lo da todo al son de Madonna con su hit "Music", un temazo que no puede faltar una noche como esa. Rápidamente me dirijo a la barra en compañía de mi amigo Isaac.  Necesitamos dos copazos (más) para entrar en calor y sentirnos como en familia en ese local. Mi amigo también va a por Natalia, y ambos no dejamos de ver como se contonea en la pista. Es espectacular. Su vestido negro y de minúsculas dimensiones potencian su pecho y sus largas y esbeltas piernas. Pero su manera de moverse, me hacían perder en otra dimensión. Suena Shakira. "Suerte". Uno de los hits del año. La gente lo agradece. Ellas imitan los movimientos hipnóticos de la cantante colombiana. Los chicos, tarareamos la canción y nos movemos como patos. Otro clásico. ¡¡¡Peligro!!!! Un grupo de chicos se acercan tanto a Natalia como a nuestras amigas... Son más mayores y lo que es peor, les queda mejor el traje de luces que a nosotros. Además, y cosa poca habitual en un hombre, se desenvuelven bien en la pista de baile.

Se acerca Juan, el buenazo del grupo quien siempre tiene una sonrisa para todos, quien nos advierte del peligro en forma de buitres leonados que acechan a nuestras niñas. Asentimos y suelto una leve carcajada al ver el rostro de Juan. Está especialmente ridículo con la corbata en la frente cual diadema. Pero es feliz así. Y eso me alegra mucho, y es que no ha sido un buen año para el. No queda otra que hacer la táctica "melé" que no es más que entrar cual energúmenos en la zona ocupada por los buitres y amigas y formar una melé hasta conseguir el agobio general y fomentar la disuasión del grupo. Además, está Manuel, que con la sudada que calza, seguro que provoca la estampida en segundos.

Ya estamos en la pista y entre los buitres, que nos reciben como gatos enrabietados y ellas, que hacen lo propio entre diferentes estados de ánimo.... Supongo que es lo normal en estos casos. Rápidamente me dejo caer hasta la zona de Natalia, que sigue bailando como si no existiera mañana. Me situo justo detrás de ella y la cojo por la cintura mientras la semi-acompaño en sus pasos de baile, termina la canción y el Dj propone a Robbie Williams y su Rock Dj. Me corta el rollo. Odio esa canción y desde ese momento más aún. Pero a Natalia parece que le gusta y se gira para que la baile con ella. Tan solo me dejo llevar... y es que es complicado estar a la altura de una chica bailando. El objetivo es no hacer el ridículo y lo consigo. O eso creo. Uno de los motivos por el cual llegue a esa conclusión fue porque Natalia no me soltaba la mano, y eso es buen síntoma. Levanté la mirada y no vi ni rastro de los buitres, eso sí, me sorprendió ver a Isaac bailando con Marta, amigos de toda la infancia aunque con cierta tensión sexual no resuelta. Quizás esa sería una buena noche para poner los puntos sobre las íes. Quizás no. Pero ese no era mi partido, y rápidamente volví a centrarme en mi baile en Natalia. El Dj continuaba pinchando todo tipo de temas comerciales de la época mientras que continuamente animaba a los presentes a seguir moviendo el cuerpo. ¡Como si nos hicieran falta ánimos! Parecíamos caballos desbocados. Paulina Rubio en escena.... Suena "Yo no soy esa mujer", otro clásico del año y en el que las mujeres se reafirman en su postura de mujeres independientes y liberales. A Natalia le gustaba esa canción. Aunque dejó de moverse bruscamente para cantarme la canción cerca del oído. Muy cerca...

  • Cambia tu manera de pensar en mi.... o verás como no me encontrarás aqui....
  • ¿Como pienso yo?
  • Yo no soy esa mujer que no sale de casa.........
  • Ya te veo.... ya....
  • La que firma un papel y te entrega tu vida....
  • Ahhh vale.... me estás cantando... 
  • Y que pone a tus pies lo mejor de tu alma....... No me convertiré en lo que quieres.......
  • Esto.... ¿te han hecho mucho daño los chicos?
  • Algo.... ¿se nota?
  • Si, pero no todos son iguales mujer. No es bueno generalizar.
  • Ahora me dirás que tu eres diferente a todos, ¿no?
  • Para nada, supongo que no soy ningún santo.
  • Bueno.... prefiero no saberlo. Calla y baila conmigo.
  • Cállame con un beso
  • ¡¡¡Yo no soy esa mujer..........!!!!    
Natalia 1-0 yo. Me había negado el primer beso, pero no estaba todo perdido y es que continuábamos con el tonteo, lo que me dio pie a pensar que tan solo era cuestión de tiempo para que cayera el primer gol (beso). Aparece en escena Juan. Se aburre. Me comenta la posibilidad de cambiar de local de house y música electrónica. Me apetece la idea. Pero no puedo ni quiero dejar de estar con Natalia. Juan parece que me entiende. Nos basta una mirada. El acepta a regañadientes y regresa al sofá mugriento donde llevaba un rato sentado. Me dió mucha pena. Pero en ese momento, toca ser egoísta. ¿Verdad?
  • ¿Qué quería?
  • Pues se aburre y me ha comentado de ir a X.
  • ¿Y por qué no vas?
  • Porque seguro que en X nadie me regala una sonrisa como la tuya.
  • Ahhhh... (Se ruboriza). Pero es tu mejor amigo, ¿no?
  • Si, un buen amigo. Y precisamente por eso. Lo entenderá.
  • ¿El qué?
  • Que no me separe de tu lado.
  • Me pensaba que eras de otra forma.
  • ¿Como?
  • Más chulo y prepotente
  • Ya sabes.... pueblo pequeño y malas lenguas....
  • Cállate y bésame
¡Gol en Balaídos! Damos conexión con el estadio del Celta. Corría el minuto 62 (3:30 a.m aproximadamente) cuando y después de marear la perdiz en el borde del área un pase al hueco servia a un servidor para perforar por primera vez la portería del Eíbar. 

Me supo a gloria ese beso, y es que esos labios carnosos me engancharon desde el primer momento. A partir de ese momento, la noche tomó un cáliz totalmente diferente, y no nos separamos en ningún momento, llevando a la práctica todo tipo de bailes sensuales que terminaban con besos de tornillo ante    la mirada atónita de mis amigos que, aunque pagarían por estar en mi situación, se alegraban por mi.

4:30 de la mañana. Juan ya no puede más. Está empezando a odiar el local. Por otra parte, Isaac sigue acechando a Marta. Parece claro que esa noche pasará algo entre ellos. Finalmente, Manu sigue dándolo todo en el centro de la pista. Es un todoterreno y se adapta a cualquier historia. Natalia se separa un momento de mi lado. Toca ir al baño. Pipí, retoque personal y cotilleo con las amigas. Hay tiempo para llamar a la manada y darnos un abrazo colectivo. Ese momento vale millones. Ni eso. No hay dinero que pueda pagar eso. Además, el Dj parece ponerse de nuestro lado y nos sorprende con un temazo que hacía horas que esperábamos. Gigi d'agostino y su The Riddle. Imposible ser más acertado.

Silencio. Suena música de culto.

Si tuviera que seleccionar uno de los momentos más especiales de mi vida, este, sin duda, sería uno de ellos. Nochevieja con los amigos de toda la vida y un temazo de fondo. Pagaría mucho dinero por tener un vídeo de esos 4 minutos aproximados.... Acaba la canción.... y suena Sash.... ¡¡¡ECUADOR!!!... Subidón. Giramos la mirada hacia el Dj en señal de agradecimiento. Nos devuelve el saludo con un guiño mientras empuña el micrófono para animar al personal, que está que se sale. Sobretodo Juan, que en pocos minutos ha cambiado totalmente su semblante. Vuelve a ser feliz. Y lo demuestra despojándose de su camisa mientras deja entrever su proyecto de tripilla. Parece que le da igual. Solo faltaba un detalle en forma de tema. Os hablo de Insomnia. Una canción que sonó mucho y lo sigue haciendo en las discotecas. Hasta la fecha no he encontrado una canción con un subidón más escalofriante y bestial. Y el Dj cumplió. ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡Suena INSOMNIA!!!!!!!!!!!!!!!!!!!. La discoteca se viene literalmente abajo. Tengo grabado a fuego ese momento. Pasarán los años pero no olvidaré esos minutos. Jamás.

Aparece Natalia en escena. Me corta el rollo. Hubiera deseado que se quedara un rato más en el baño. Pero echaba de menos sus labios. Y rápidamente fui a degustar ese elixir prohibido ante el descontrol de mis amigos que emulaban la celebración de un gol. 

6 de la mañana y nuestro amigo Dj empieza a anunciar que la fiesta empieza a llegar a su final. Las luces se encienden y el panorama es desolador. Caras sudadas desencajadas y maquillajes corridos por doquier. Parece la casa del horror. Toca volver a casa. ¿Con Natalia o con la cuadrilla?

6:15 a.m, estamos en plena calle con un frío insufrible. Juan propone continuar la fiesta en un antro de unos compañeros suyos. Rápidamente desechamos la opción. Conocemos los amigos de Juan. Y digamos que son los que no presentarías a tus padres. Marta e Isaac están a unos metros. Siguen hablando. Cada poco rato se abrazan. Manuel lanza sus últimos dardos envenenados a unas chicas bastante afectadas etílicamente y parece que no están por la labor de cortejar con nuestro amigo. Pero Manuel sigue ahí. Lleva el límite el refrán que dice lo de quien sigue la consigue... Natalia se acerca....
  • ¿Qué vais a hacer?
  • No lo sé..... aunque me gustaría estar contigo.
  • A mi también....
  • ¿Donde duermes?
  • En teoría con Marta... pero mira como está con Isaac.... 
  • Ya..... esos dos tendrán algo... ¡ya verás!
  • Seguro.... siempre están igual......
  • ¿Vienes a dormir a mi casa?
  • No se....me da vergüenza.... ¿estás solo?
  • Bueno.... está mi hermano.... pero mis padres no están....
  • Ah vale.... espera que hable con Marta y te digo algo......
  • Vale....
Me reúno con los chicos mientras les comento la idea. Todos se alegran. Y me dan calmantes y me dedican miradas cómplices. Supongo que era nuestra forma de felicitarnos por el polvo que, presumiblemente, iba a consumar con Natalia. De reojo la miraba a ella, mientras hablaba con Marta, parecía que no había ningún peligro, y más cuando Marta me guiñó el ojo.

Después de comer unos churros estaba delante de mi casa en compañía de Natalia. La tenía toda para mi. Entramos y la casa está hecha un trapo. Se ve que mi hermano había montado una cena con sus amigos y no habían recogido nada. Eso daba igual. Desde el momento que entramos en casa no dejamos de besarnos y buscar el contacto de nuestros cuerpos, ansiosos de sentirnos el uno al otro, mientras que la excitación crecía por momentos. Recorrimos cada uno de los rincones de la casa besándonos con pasión y frenesí, incluso con ciertas dosis de agresividad que no hacía más que excitarnos más. Iba levantando poco a poco su vestido para dejar a la vista sus nalgas prietas y redondeadas y ligeramente bronceadas a pesar de estar en Enero. Llevaba la ropa interior roja tal y como mandan las tradiciones.  El sujetador también. Natalia se encontraba con el vestido a modo de cinturón mientras yo estaba sin camisa. La pasión nos elevó hasta el infinito y más allá. Y pasó lo que tenía que pasar. Bajé rápidamente las bragas. Necesitaba sentirla dentro. Ella más de lo mismo. En pocos segundos inicié las primeras embestidas. Cayeron una detrás de otra. Minutos intensos de placer. Ojalá se parara el tiempo. Sus gemidos seguro que superaban los decibelios permitidos. Eso me excitaba más. Y más. No podíamos parar. Y no lo hicimos, incluso en el estallido final. Vertí todo el semen en el interior de la vagina. Daba igual. O no.

9 meses después nacía Laura. Nuestra hija. Ya no estábamos juntos. De hecho, nunca lo estuvimos. Tan solo tuvimos esa noche de pasión. Nada más. Sin embargo, aprendimos a querernos y a respetarnos por nuestra hija. Lo más importante de mi vida y que me ha hecho mejor persona. A día de hoy tiene 10 años. Todo sigue igual. Juan es su padrino. Manuel la quiere con locura y la luce orgulloso ante sus nuevos amigos. Marta e Isaac se han casado y tienen 3 crios. Preciosos los 3. Natalia sigue igual de guapa como siempre, y también se ha casado con Luis, un cielo de hombre que trata estupendamente a mi hija. Yo, después de varias relaciones fallidas, me centro en demostrarme que puedo ser el mejor padre del mundo. Te quiere. Tu papá.

Nochebuena en los Madriles

Este sábado se celebra la tradicional cena de Navidad, y es que llega la cena de Nochebuena y miles de familias se reunirán para pasar este tan día especial para unos, mientras que otros lo toman con indiferencia o incluso asco.

El año pasado fui invitado a este convite en la familia de la que era mi pareja, una chica de Madrid aunque residía en mi ciudad, por lo que nos desplazamos hasta la Capital para pasar unos días con la que era mi familia política. Ella era y sigue siendo una chica muy pija, algo prepotente y clasista, pero en el fondo, no era mala niña, sin embargo y debido a su carácter nunca vi futuro en esa relación, simplemente me dejé llevar y no guardo un mal recuerdo tampoco. Una experiencia más. Físicamente era muy mona, de cara fina y rasgos acentuados, y curvas de vértigo. Y como no, un acento de pura marca castiza madrileña.


Una vez en Madrid y al conocer a mis suegros entendí por que ella era así. Ya lo dicen. De tal palo, tal astilla.Y mi novia, era un calco de su madre, aunque 25 años más joven. Me sentía totalmente deshubicado en ese palacete situado en el centro de Madrid, lleno de habitaciones y grandes salas, solo faltaba una línea regular de autobús para recorrer la gran cantidad de m2 que disponía aquello. Como mandan los canones en una familia tradicional y algo chapada a la antigua, fui a parar a una habitación solo, y es que, a ojos de la familia, era tan solo un amigo de la hija. ¿Qué amigo dejará a su familia para ir a pasar las Navidades con una amiga? A juzgar por las miradas desafiantes del padre, seguro que imaginaban que estaba poniendo fina filipina a la hija, pero era mejor imaginar que tan solo eramos amigos.

Me tomé al pie de la letra lo de que "tan solo" eramos amigos y esa noche (del 23 al 24) salí solo por Madrid, con la idea de quemar los madriles. Y vaya si lo hice. Recorrí decenas de pubs y garitos, bebí hasta el agua de los floreros, y finalmente terminé en una especie de fiesta rave con unos punkis de Vallecas y pintando rayas de coca sobre un espejo roto. La esencia de Madrid. Solo faltaba un detalle. El bocata de calamares. Y consumé. Esta vez en un bar de ejecutivos que me miraban con cara extraña. Y es que ya eran las 11 de la mañana y el ciudadano de a pie laboraba con la mente puesta en Nochebuena. ¡Qué jodidamente mal que me sentó ese bocadillo! La primera vomitona la eché en el baño de ese bar. No sería más que la primera de una de tantas. No sé ni como, llegué de nuevo a "mi casa", situada en el Barrio de Salamanca, con la cara desencajada. Mal día elegí.  Y es que al llegar me recibió la familia al completo y en comitiva como el "amigo especial" de la hija.
Mi cara, totalmente desencajada fruto de una noche de exceso, cambió totalmente de parecer al tener delante a mis suegros, y a los tios, abuelos y primos de mi chica. Que por ahí andaba con una mirada que prometía una futura discusión. Salí del paso airoso alegando un malestar general fruto del viaje del día anterior y rápidamente pude pillar cama. Recuerdo los chillidos de mi chica por mi comportamiento en mi primera noche en los madriles, mientras apenas balbuceaba: Yo solo quería quemar Madriiii..zzzzzzzzzzzzz.

Me levanté a las 7 de la tarde, estaba algo confuso y mareado, pero tocaba engalanarse para la cena de gala donde y a pesar de la hora, ya estaba todo más que preparado. Menudo despliegue de comida cara. La de hamburguesas de 1 leuro que hubiera podido canjear por esos manjares. Sin hablar de la bebida, vinos y champagnes que podrían valer más que mi sueldo. La familia al completo en el salón de la casa rodeando la mesa y de fondo oía todo tipo de conversaciones que realmente me aportaban una puta mierda. Me limitaba a responder con buenas caras y monosílabos los encuentros que tenía con los familiares. ¿Y que por Mallorca? ¿Mucho calor? Estos de la capital se ve que no han pasado un invierno en Mallorca, y es que por la humedad hace un frío que te mueres. ¿O qué os pensáis que vamos en manga corta en Diciembre?

La noche prometía ser un estiércol, y es que con mi chica de morros y su familia, una espécie de los Alcántara en versión adinerada, tan solo tenía ganas de pasar el mal trago lo más rápidamente posible. Hasta que apareció Vanessa, la oveja negra de la familia. Prima carnal de mi chica que parece que no acepta el papel de rica y viste cual cani poligonera. No me gustan especialmente las mujeres de este movimiento social, sin embargo en ese momento y debido a su físico espectacular me atrajo, y mucho. Menuda carita de lamesables se gastaba Vanessita. En unos segundos me la imaginé poniéndola a Cuenca, hasta que volví al mundo real y le dí dos besos típicos en una presentación.

Desde ese momento no dejamos de cruzar miradas, imagino que se sentiría identificada con mi incomodidad sobre la situación y echábamos alguna que otra sonrisa cómplice al escuchar las pantominas que soltaba la family, mención especial para el abuelo, que parecía sacado de los años 60, y cada palabra que escupía denotaba arrogancia y prepotencia. Ese hombre, en el bar de mi barrio dura dos minutos. Menuda mala leche gastan los yayos de mi zona.

Que si caviar, que si langosta y demás.... mi estómago iba a explotar y tuve que ir al baño a soltar una vomitona (la décima del día). Mientras estaba evacuando, tocaron la puerta del baño, era Vanessa, me preguntó si estaba bien, le dije que sí, que salía en un segundo pero insistió a entrar. Abrí la puerta con cierta sorpresa....

-¿Qué? ¿Resaca?
-Si.... anoche me pasé de la raya.
-Si es que hay que ir con cuidado... que pasa lo que pasa....

(en ese momento saca del bolso una papelina y se pinta una raya de coca en el lavabo)

-¿Te molesta?
-No mujer.... tu haz... pero a ver si va a venir alguien y te pillan de marras...
-Que va, si ni se dan cuenta.... ¿Te pinto una?
-Si, y larga por favor.

SNIFFFFFFFFFFFFFFFFF / SNIFFFFFFFFFFFFFFFFF

A partir de ahi, la noche cambió radicalmente, y si mientras el alcohol iba haciendo mella en el estado de los comensales, tanto Vanessita como yo llevábamos el punto ese que te deja la droga. 2 de la mañana y suena Paulina Rubio, canción "Y yo sigo aqui", lamentable, y más al ver a la familia al completo bailando la canción. Ver al yayo calatrava mover la cintura era demasiado para mi. Mirada a Vanessa. Nos entendimos. Primero fue ella al baño. A los dos minutos yo. Ya tenía preparada mi autopista directa a las fosas nasales.  Bruuuuuffffff. Esta vez nos quedamos un rato en el baño, hasta que pasó lo inevitable. Nos liamos de forma salvaje. Morbo de ser pillados, excitación o colocón. En dos minutos estabamos completamente desnudos mientras ella se iba agachando en busca del mástil de la felicidad, que lucía erecto a la espera de que los labios de la poligonera succionaran el glande.  En mi estado, apenas fueron suficientes un par de lametones para eyacular.... sin embargo y en ese momento entró sin previo aviso el abuelo al baño, que no podía dar crédito a lo que estaba sucediendo. Su nieta, con la boca llena de esperma que le acababa de derramar el "novio" de su otra nieta.  Hizo el amago de endiñarme un directo pero pude esquivarlo y salir del baño con los calzoncillos en la mano, recorriendo toda la casa con el pene morcillon. Buscaba salir de esa casa como un oasis en el desierto. Pero para ello, debía cruzar el salón. Y lo hice, en gallumbos y tirando todo lo que se me puso por delante ante la atónita mirada de mi familia política, en especial de mi novia.

Pero salí. Y a las 2 de la mañana me ví solo, el día de nochebuena en pleno barrio Salamanca de Madrid con la única compañía de mis viejos CK de los chinos. 

Érase un coito no consentido

En algún momento de nuestra vida todos hemos mantenido una relación sexual sin estar plenamente convencido de ello o, en el peor de los casos, nos hemos sentido prácticamente obligados a ello. A mi también me llegó ese día en el que fue percutido sin posibilidad alguna de escapar de semejante situación.

Para contar esta historia tengo que remontarme a finales del siglo pasado, sobre 1999 diría. Una de esas noches de verano en la que te creces hablando con las amistades de la época en aquel bonito pueblo y que gracias al consumo de cannabis hacíamos más agradable, si cabía, la tertulia nocturna. Al volver a casa, alrededor de las 3:00 am, me encontré un perro, pastor alemán para más detalles, que estaba a camino entre mi casa y el lugar habitual de reunión. Mi primera reacción fue de asustarme puesto que el can estaba solo y suelto por lo que no sabía que reacción podía tener pero por suerte fue amigable y rápidamente se acercó y empezamos a interaccionar hasta tal punto que cuando llegó el momento de la despedida me siguió y a pesar de mis intentos para desviarlo de mi trayectoria el seguía pegado a mi. Como ya era tarde decidí llevarlo a casa y al día siguiente ya movería hilos para averiguar si se había escapado o lo que fuera....

Por aquel entonces vivía en una casa típica de pueblo, con su pequeño huerto y dos plantas, de vivir digo, no de sembrar aunque de esas también tenía. Para no alterar los nervios de mi padre decidí llevarlo a la planta de arriba, una azotea con muchas posibilidades pero que se quedó solamente en eso puesto que nunca le dimos un uso como tal y únicamente sirvió para guardar cosas. Una vez ahí le preparé al perro un bol con agua y otro con restos de la cena para que reponer fuerzas y le observé mientras engullía los macarrones con queso. Encendí un cigarrillo de la risa para disfrutar mejor aquel momento y aproveché también para disfrutar de las despejadas vistas que me regalaba el lugar. Apoyado a la ventana noté una presencia extraña en mi retaguardia. Era el perro que intentaba subir a mi altura... Yo, inepto de mi, pensaba que quería ver que había "fuera" y me hice a un lado y le indiqué con la mano y mi perfecto inglés "Yump" que apoyara las piernas. Pero no. A el las vistas, las estrellas y la Sierra de Tramuntana le importaba lo mismo que a mi el modus operandi de la alimentación del manatí africano. Lo que quería ese hijo de mil perras, nunca mejor dicho, era percutirme. Tal y como lo leéis. Buscaba la postura para restregar su enorme pistolón en mi, por aquellos tiempos, cuidado físico y para ello se me abalanzaba una y otra vez con las patas delanteras hasta que consiguió rodearme por la cintura y notaba como me golpeaba fuertemente con su mástil en la parte posterior del muslo. 

¡No podía ser! Un can de proporciones bíblicas me estaba intentando robar la flor. El tesoro más preciado en un hombre y es que con el roce sentía como el bañador iba perdiendo consistencia en mi cadera y poco a poco iba cediendo ante las acometidas del perro. Lo que hice y haría todo hijo de vecino fue intentar retirar las patas de mi cintura pero no esperaba que al hacerlo me gruñiera. Aún tengo grabado a fuego ese gruñido y lo peor vino cuando me giré en busca de una "explicación" y puede ver como se le fruncía el ceño enseñándome sus colmillos afilados y de un tamaño más que considerable. En ese momento me sentí la putita dle perro y tuve la idea de sacar mi Alcatel One Touch Easy para, a la deseperada, llamar a un amigo para contarle la situación.

- Ven a casa por favor
- Eh? Qué pasa?
- Un perro tio. Me está dando duro.
- Eh! Jajajajajaja Qué dices?
- Que si joder. Que un perraco me está violando
- Venga no me ralles que estoy entrando en casa y voy a despejar a mis viejos. Adios
- Ehhhhh Ehhhhhhh

La siguiente medida fue hacer aspavientos a un coche que se acercaba y, a pesar de estar en una posición más alta, podíamos vernos. El tipo, un vecino del pueblo, me respondió al "saludo" con un intercambio de luces cortas-largas. En ese momento sabía que estaba a merced de las fantasías calenturientas de un perro salido y con mucho vicio en sus venas. Claudiqué. Asumí el rol de forzado y bajo aquel manto de estrellas que poblaban el cielo ese día de agosto recibí una buena follada no consentida, que por suerte tan solo fueron unos refrotes. Hablando de refrotes me acuerdo una historia con uno de mis primeros ligues, una rubia espectacular que guarda un cierto parecido con Marta Simonet y que conseguí ligármela con la mejor de mis estrategias: La mentira. A una mujer hay que mentirla. Ellas se fijan en la palabra. Nosotros en el físico. Por ello ellas se maquillan, utilizan push ups, etc... Nos mienten igual. Se trata de equilibrar la balanza. Lo que os contaba, me estaba liando a esa chica en un pub de un pueblo que celebraba sus fiestas patronales y nos fuimos a dar una "vuelta" para intimar un poco más. ¿A follar? QUE VA. Antes no era como ahora. Follar la primera noche era imposible. Nos conformábamos con mucho menos y con frotarnos un poco ya nos dábamos por satisfechos. Esa noche me emocioné un poco y acabé con el glande por fuera del pantalón. La putada es que no me dí cuenta yo, si no un grupo de chicos que se reían cuando ya volví al lugar donde se llevaba a cabo la verbena. Notaba algo raro en la zona pero como sabía que tenía la bandera izada no quería mirar porque me daba apuro que mi "rubia" también mirara y que la situación se volviera incómoda.

Pero a lo que íbamos. Fui vejado, humillado, percutido y, lo que es peor, lefado por un pastor alemán, una historia que conté al día siguiente a mis amistades y que jamás me creyeron. Incluso cuando contábamos anécdotas de "colocones" siempre salía el amigo de turno que decía:

- La mejor colocada fue la de Pedro el día que se creyó que le folló un perro jojojojojo.

Me folló, cabrones. :(.


Casada insatisfecha

El mejor imán para atraer a una mujer es el aroma que a uno se le queda después de follar. Ni colonias ni perfumes, no hay nada más adictivo para una hembra que el olor a triunfo después de coronar un puerto de alta montaña cual Richard Virenque en los 90'.


Es por ello que, esta semana, y fruto de mi gran actividad sexual, las mujeres me buscan deseosas de formar parte en mi lista de logros sexuales.

Esta mañana me he encontrado con T, una mujer de 33 años, casada y madre de un crio de unos 6 añitos. La conozco desde hace 3 años aunque tampoco es que tengamos mucha confianza. La típica vecina (no del mismo edificio) con la que intercambias cuatro palabras en el super. Hace unos meses se enteró de cual era mi trabajo, y desde entonces mostró bastante interés hacia en mi, diciendo que le encantaría dedicarse a esto, pidiéndome consejos, etc.... (escribo guiones para tv, radio, publicidad, etc).

Ya le dije que era un mundo muy bonito, pero solo de fachada, una vez dentro, te das cuenta que es un trabajo tan mierdoso y negrero como cualquier otro. Pero ese no es el tema. Ella es muy pija, y bastante guapa, aunque la verdad que se sabe vender muy bien gracias al maquillaje y a un buen vestuario.

Hoy hemos coincidido en el super, se ve que estaba haciendo la compra de todo el mes e iba muy cargada por lo que me he ofrecido a ayudarla con las bolsas. Ha dicho que si, aunque se la veia cortada por la situación. Hemos recorrido los 200 metros que separan el "mercadona de turno" de su morada intercambiando cuatro palabras sin importancia, mientras se me cortaba la sangre en los dedos, debido al peso de las bolsas.

Cuando he llegado a su portal, he dejado las bolsas al suelo y procedía a despedirme, pero me ha dicho: 
-Ehmmmm, esto.... por que no subes un momentito, que quiero que leas unas cosas que he escrito..... 
- Ah bueno, como quieras.

Al decirme esto he supuesto que no estaba su marido, un hombre cuarentón, algo bohemio y anclado en la época de la movida madrileña. Lo conozco y me cae mal. Parece que todo le va mal y que va de perdonavidas por el mundo.Odio este tipo de gente. Mientras subia por el ascensor pensaba en la posibilidad de follarme a la mujer del barbitas y me he puesto bastante cachondo.

Hemos llegado a la casa, un ático algo antiguo pero muy coqueto y me ha enseñado un poco la casa, lo típico en estos casos supongo, esto es tal esto es lo otro. Es curioso este tipo de situaciones. Parece que te toman por tonto. Si entras a un sitio con nevera y vitroceramica, no hace falta que te digan que es la cocina. Yo, almenos, hasta ahí llego. Lo mejor de la casa, el baño, con un jacuzzi de armas tomar. Se ve que alguien se acababa de dar un baño o algo porque estaba semi-lleno. Me han dado ganas de ir corriendo y tirarme de bomba. 

Una vez he conocido la casa y el gato (que no paraba de seguirme y me pegaba cabezazos en la tibia cual Zidane), me ha llevado a una especie de despacho donde hacia sus novelas y demás escritos. La verdad es que no soy ningún entendido en literatura y ni mucho menos sé juzgar un texto bien escrito o mal escrito, no soy escritor, de hecho escribo muy mal. Mi trabajo es otro y consiste en crear historias que después me las revisan (esta no es una de ellas, es todo real), pero bueno, me he hecho el entendido y mientras iba leyendo iba haciendome el interesante con cuatro palabras que tengo escuchadas por la productora. (esta trama engancha, hay que darle consistencia a este personaje, etc).

La situación era la siguiente, yo estaba sentado en el despacho mirando el pc y ella de pie apoyada en mi mesa. Con el reflejo del pc podía verla y adivinar el buen tetamen que tenía. Además, se había puesto unas gafas de pasta para leer también y me ponia más bruto. Desde que vi un video de lefadas a mujeres con gafas, es ir por la calle y ver a una mujer con gafas y me imagino lefandoselas. Soy un poco enfermito.

Al turrón, la novela me parecía una puta mierda, un quiero y no puedo, y una mezcla de palabras imposibles y técnicas, mal conjuntadas con el resto y que no ligaba ni con cola. Pero vamos, no estaba ahí para hundirla sino para animarla. Activé mi versión falsa, y alabé su capacidad para "arrejuntarletras". Me ofreció una cerveza, y aunque no suelo beber, le dije que si para alargar un poco la conversación. Fuímos al sofa y continuamos la charla, aunque esta vez iba encaminada más a temas personales, y como no, me sacó el tema de su marido, y que las cosas no van bien ultimamente.

Ahi me faltó nada y menos para sacarle el manubrio y decirle: Ale golfilla, tu ración de polla en almibar. Pero no, no lo hice y seguí escuchando las miserias de la pobre mujer, pensando que sería una de tantos otros pagafantas que tendría a su alrededor.

En estos casos, una de las mejores opciones es repetir las dos últimas palabras que dicen y cara de interés (salió un la serie la que se avecina, por cierto esa idea de guión la tuvo uno de mis mejores amigos, guionista de esa serie) Ejemplo práctico:

- Si, la verdad que las cosas con L no van bien.
- No van bien (cara de interés y pena).

Asi quedaba bien y no tenía que comerme la cabeza pensando una respuesta. Sinceramente, ya buscaba el momento de salir de ahi, no me aportaba nada y la posibilidad de follar se reducía a cero.

Hasta que, y como en cualquier situación, siempre se abre una puerta, o aunque sea, un pequeño ventanuco. Y eso ocurrió cuando tocó el tema del sexo, argumentando que no estaba satisfecho, que su marido no la atendía, etc.... Ahí ya no había duda, queria follar, queria follarme.

Y así ha sido. Podría contar todos los pormenores de la follada, una de las mejores de mi vida, imagino que el morbo de la situación ha ayudado mucho, pero no creo que os interese.


LA FOLLADA

Permitidme que os haga un inciso. Follar es, junto con Messi y las patatas bravas, lo más sobrevalorado de la actualidad. No entiendo como hay personas que pierden los papeles y la dignidad por un polvo.

Ahora si, al lio.

Como os contaba, me estaba explicando que pasaba por una mala racha sexual, sin apenas sexo y del malo. Después y, entre risas, me ha dicho que necesitaba un crio de 20 años para que le diera caña. Yo ahí, también entre risas, le he soltado: 

-Ups, llego 9 años tardes. 
Y ha respondido, -bueno pero sigues siendo veinteañero y no estás nada mal. 
-Eso es porque me ves con buenos ojos mujer.

Ahí por primera vez he tenido claro que quería follar y que estaba todo masticadito. Le he preguntado por su marido y me ha dicho que estaba trabajando pero que en una horita llegaría. A pesar de ser muy timido, una mirada nos ha bastado para empezar a comernos la boca, con pasión, bueno más que esto, yo diria que con violencia y agresividad. 

(la verdad es que a pesar de era lo que buscaba, el ir tan a saco me ha cortado un poco el rollo, estaba disfrutando mucho con el vacile y la palabra, mi máximo don).

Llevaba un vestido azul eléctrico, más propio de salir que de ir al super una mañana, pero a las pijas no hay por donde cogerlas. Hemos seguido besandonos mientras hemos procedido a empezar a magrearnos. De igual manera que los besos, los tocamientos han sido bruscos, hoy hemos dejado la delicadeza y el tacto para otros.

Lo más fuerte es que la perra no llevaba bragas (el vestido no era corto) y ninguna barrera me ha separado de meter 3 dedos por el coño mojado, joder como lubricaba eso, parecian las cataratas de Iguazu en Enero. En ese momento, y bajo la banda sonora del "chikchikchiki" propio de hacer un dedo se ha subido el gato al sofa a inspeccionar el percal. Que hijo de putas que son los felinos, se me ha quedado mirando fijamente y me ha cortado todo el rollo. Hasta que ella, T, le ha empujado cual Marchena, y hemos podido continuar con lo nuestro.

Era el momento de que ella bajara a investigar mi bragueta, que por suerte, lucia calva como mi cabeza o cual bosque en agosto, ya que ayer podé el seto. Pero eso hubiera dado igual. La muy puta estaba deseosa de rabo hasta tal punto que creo que le daba igual que fuera el mio o el del gordo granudo. Menudas succiones me hacía. Debo decir que estaba más pendiente de no perder el miembro que de pasar gusto. Por lo que, enseguida que he podido, me he reincorporado para penetrarla vilmente.

Joder hamijos, aún tengo grabada la imagen de ella a cuatro patas con el chocho en mi cara, abierto y húmedo, esperando su ración de pepino golosón. Y dicho y hecho, mi miembro ha entrado por la cueva cual cuchillo en mantequilla o mejor aun, como Jesusito Navas por el flanco de Nervión. Como la seda. Que deslizamiento. Un coño hecho a mi medida. Por y para mi disfrute.. Ufff que locura. A los pocos minutos de bombear ya he notado como la corrida estaba al caer, y ahí he pensado en la idea de pensar cosas desagradables para retrasar la corrida, como el bigotillo de mi ex o cuando la pillé cagando un día, pero eso tiene sus riesgos, y a veces te "semicorres", y esta, no era un dia para medias tintas. Asi que desenfundé el mástil del plástico, y empecé a descargar en su culo, cuando empezó a notar el semen se giró en busca del caldo de sibaritas, y pude adivinar sus tetas y algo de su cara. Menuda corrida. 

MQMF


Apenas era un pipiolo de 20 años por entonces cuando en una de mis múltiples salidas por las discotecas de mi ciudad la conocí a ella. Lorena prácticamente me duplicaba la edad, y era realmente explosiva, aunque hay que decir que había pasado por el taller de chapa y pintura. A simple vista se notaba que tanto sus pechos como labios no eran naturales, pero con 20 años y las hormonas disparadas uno no atiende a razones con tal de meterla en caliente.


La misma noche de conocernos terminamos en un hotel, uno de esos donde hay botones que se encargan de todo y prácticamente me pusieron el preservativo. Por aquel entonces no trabajaba, bueno sí, hacía chapuzas los sábados, por lo que estaba canino, pero pagó ella y no precisamente poco ya que no nos privamos de nada.

Desde el primer momento ya pude ver cosas raras en ella, y es que durante el coito me incitaba a insultarla. Me pareció raro, pero en pleno calentón no me puse a analizarlo y accedí a sus peticiones. Al día siguiente...nos despertamos y vi que estaba pegada al teléfono. Hablaba con el marido. Me quedé incrédulo porque además le estaba relatando todo lo que había sucedido la noche anterior e incluso me hizo ponerme al teléfono mientras ella, por la bajini, me decía llamale Cornudo. No sabía si salir corriendo o llamarle cornudo. Hice la segunda opción. Y el marido me dijo que se lo chillara. CORNUDOOOOOOOOOOO! CABRÓN!!!!!!!!!!!! Estuve unos segundos de esta guisa mientras empecé a oir jadeos por parte de el. Se la estaba pelando. Todo eso me estaba empezando a superar. No entendía nada. El buen hombre me preguntó si podía venir al hotel para continuar la fiesta. AHí me negué, le dije que era un niñato de 20 años y que todo esto se me hacía muy grande. 

Ya era casi mediodía y salí del hotel, nos despedimos y, gilipollas de mi, le dí mi teléfono, bueno el número porque mi Nokia 3310 era intocable. Lo quería más que a nadie. ¡Cuanto daño han hecho los smartphones! Me fui directamente a la piscina de mi pueblo (estaba a 35 km del hotel) en taxi y pagado por ella. Al llegar los hamijos me preguntaron como había acabado la noche, ya que vieron como me daba filete y nos íbamos de la discoteca. Les relaté todo lo vivido y se quedaron a cuadros. Se lo creyeron porque saben que no era ni fantasma ni mentiroso, pero flipaban y mucho. 

Eran las 19 horas y aún estábamos en la piscina, y es que prácticamente pasábamos el día ahí metidos, porque además de hacer el servicio de piscina municipal también tenía restaurante y el único pub nocturno del pueblo. Suena el teléfono y era ella. Mis amigos estaban expectantes a lo que me decía e incluso acercaban la cabeza al teléfono para escuchar su voz. Me decía que se sentía sucia por lo que pasó la noche anterior. Le pedí disculpas por la parte que me tocaba y me interrumpió diciéndome.... 
-NO CARIÑO. ME ENCANTA. Soy una cerda y quiero sentirme más sucia. Mucho más. ¿Donde esta ahora?
- mmmmm.... en mi pueblo
-¿Qué harás esta noche?
-Estar con los amigos supongo
-Me encanta el plan. ¿Puedo venir?
- mmmm .... si acaso hablo con ellos y te llamo en un rato.
-Vale, pero dime cosas por favor. Quiero que me hagáis sentirme la más puta del pueblo.

Colgué el teléfono. Aún recuerdo la mezcla de risas y caras de desconcierto en mis amigos que, lógicamente pedían a gritos su visita a la villa. No lo veía claro, nada claro. Aún no había asimilado lo de la noche anterior como para volver a meterme en una movida que tenía visos de ser mucho más surrealista que la primera, pero animado por los amigos la llamé y le dije que sí. Le día la dirección de una casa de campo de un amigo nuestro que estaba a unos 2 km del pueblo y la citamos a las 12....

¡Qué subidón al colgar el teléfono! Nos pusimos todos de pie y a dar saltos al ritmo del LOLOLOLOLOLO pensando en lo que sería una de las noches más míticas de nuestra vida. Sobre las 9 fuimos hacia la casa de campo, recuerdo que no había coches suficientes (eramos 7) y dos tuvieron que venir con un vespino destartalado. ¡Que tiempos aquellos! Antes de esto, fuimos hasta el Super del pueblo de al lado a comprar provisiones para hacer una barbacoa y cenar en condiciones.

Cenita rápida y le dimos el play al PRO, no recuerdo la versión, creo que era el 6. Yo era el amo. Nadie me ganaba con mi selección italiana. Catenaccio a más no poder. 5 defensas y Vieri solo en punta, que cada vez que marcaba se llevaba las manos a las orejas como diciendo hablad ahora maricones. Yo hacía lo mismo que el cuando marcaba. Mis amigos se indignaban. Pero sabían que era el mejor.

11:40 suena mi teléfono. Era ella. Que salía de la ciudad y que le diera las indicaciones pertinentes para llegar hasta la caseta. Era bastante fácil el camino, no tenía perdida. Cuelgo el teléfono. Nervios, excitación y euforia. Hubo un momento que los 8 nos bajamos el pantalón/bañador/piratas y empezamos a saltar con el badajo al aire. Curiosa estampa a la par que lamentable.

Luces de coche.... ACCIÓN. Era ella. Un descapotable se acercaba hasta la barrera y fui a abrirle. Me besó y me preguntó si sería capaz de hacerle sentir sucia, muy sucia (cada vez que decía lo de sucia se paraba un segundo, me miraba a los ojos y me decia.... , muy sucia). Le dije que sí, aunque por dentro empezaba a estar acojonado. Entramos a la caseta y mis amigos estaban algo más tranquilos, la presencia de ella les intimaba bastante, y se comportaban como "personas normales", incluso seguían jugando a la play....

Lorena llevaba un vestido estrecho con motivos veraniegos que le resaltaban sus encantos, tanto su bonito pecho como su culo respingón. De cara era muy parecida a la actriz Sandra Bullock. Realmente parecida.

La invité a sentarse y le ofrecí algo para beber. Cerveza. La verdad es que esos primeros minutos estaban siendo bastante incómodos para mi, y es que se palpaba muchos nervios y tensión en la caseta, donde estaba pendiente de que Lorena estuviera a gusto y no era tarea fácil con 7 jovenes de pueblo. Sin embargo poco a poco empezó a integrarse, la verdad es que era una mujer que se adaptaba a las circunstancias y empezó a hablar con mis amigos que, aunque algo cortados, se fueron abriendo cada vez más a ella. Al rato se animó incluso a echar una partida al Pro contra mi, pero yo ahí no entiendo de amistades y se llevó una media docena de goles, algunos, por cierto, de muy bella factura y la mayoría de ellos firmados, como no podía ser de otra forma, por Cristian Vieri. Cada vez que marcaba un gol me pegaba un mordisco. Terminé algo herido.

Después del partido empezó a besarme y a susurrame cosas al oído, donde seguía con la misma cantinela: Quiero ser tu putita. Quiero que me humilles delante de tus amigos. Quiero ser la más sucia del pueblo. Yo le decía que no sabía que hacer, que estaba incomodo y ella me dijo que me dejara llevar. Dejó caer su vestido para que se le viera el escote y parte del pezón. Ni caso. Mis amigos seguían con lo suyo, excepto alguna que otra mirada furtiva. Se levantó, se terminó de quitar el vestido (se lo dejó a modo de cinturón) y dijo: ¿Os gustan mis tetitas, chicos? Yo no sabía donde ponerme, no sabía si dar el pistolezo de salida para una orgia o salir corriendo los 2.182 metros que me separaban de mi casa.

No contenta con ella, Lorena empezó a quitarse el vestido y el tanga (no llevaba sujetador), y.... ojito.... apartó la mesa donde teníamos los vasos, ceniceros, etc.... se puso a cuatro patas y empezó a ponerse las cosas sobre su espalda. Imaginad la escena. Era nuestra mesa. Incluso nos ponía los pies encima de su espalda. Solo se incorporaba para decirnos con cara de vicio: ¿Quién es vuestra putita?

A esas alturas de la película mis amigos ya habían perdido la vergüenza y empezaban a manosearla, tanto los pechos como sus genitales. Yo estaba un poco pasivo. Entre excitado y asombrado. Magín, el más lanzado del grupo, se bajó los pantalones, se puso un preservativo y la embistió por detrás. Juan y Lázaro discutían. Se ve que Juan le había dado al Start de la play y continuó sin previo aviso. Kike tocaba las tetas de Lorena. Parecía que eran las primeras que tocaba. Estaba embobado con un semblante muy feliz. Miguel se puso de pie rabo en mano buscando la boca de Lorena, que seguía en posición mesa y no había caído de que tenía a Miguel delante, que dudaba entre avisar o esperar. Yo salí a fumar un cigarrito en el porche, donde se veía todo el espectáculo. Necesitaba salir un momento para analizar con calma lo que sucedía.


Exhalando humo y alquitrán pude darme cuenta que estaba ante uno de los días más especiales de mi vida. Una de esas aventuras que no se olvidan. Lorena salió en mi busca, preguntó que me pasaba y si me molestaba lo que hacía. Le dije que no. Rápidamente me bajó el bañador y se puso en pompa. Ahora me tocaba a mi darle su ración de carne en barra. Y lo hice ante el aplauso y júbilo de los amiguetes, que permanecían en el salón sin perder detalle de lo que pasaba en el porche.


¿Hay piscina? dijo ella. Bueno.... más o menos, y es que era un "safareig" (no sé como se dice en castellano).... y en menos que canta un gallo estábamos dentro mientras continuábamos con el tema. Se acercó al oído y me dijo: ¿Puedo decirle que pase? ¿A Miguel? ¿Magín? No, no... a mi marido. ¿¿¿Ehhh???? ¿¿Donde está?? Fuera, esperando. Pero.... si has venido sola mujer. No, no.... se ha bajado a 100 metros de la casa y le he dicho que se esperara y que ya le llamaría.

Surrealismo en estado puro. Ahí me desentendí del tema y salí de la piscina. Ella detrás, desnuda y mojada (en doble sentido). Ella entró dentro y cogió el teléfono. Lo llamó y le dijo que fuera hacia la barrera que ella iria a abrir.

Entra el buen hombre. 50 años. Apariencia de hombre adinerado, feo y con voz muy rara. Magín desnudo y cascádonsela. Miguel más de lo mismo. Juan diciendo al hombre que se apartara de delante de la tele. Lázaro callado. El resto con cara de circunstancias.

¿Qué? ¿Nadie le va a dar polla a mi señora?

Magín se levanta y empitona a Lorena. Miguel quiere pero no puede. Está nervioso y a medio asta. El hombre se sienta, se baja los pantalones y asoma un pollón de dimensiones considerables. Se pajea. Todos excepto Magín y Miguel salimos fuera. Nos tiramos al agua y vemos la escena. Indescriptible. Magín follando con Lorena. Miguel cascándosela para empalmar y el marido sentado en el sofa diciendole a su mujer: ¡¡¡¡QUE PUTA ERES!!!! ¡¡¡¡¡CERDAAAAA!!!! Todo eso, chillando a más no poder. Incluso cogió un bastón del abuelo del colega de la casa para azotarla. Magín seguía a lo suyo. Miguel, ya en plenas condiciones, buscó un lugar en la orgía. Y lo consiguió. Menaige a trua. Lo primero que dijo Lorena al ver a Miguel fue: DAME POLLLAAAAAAAAAAAAAAA UUUURGGGHHHHHHHHHH. Tal cual. Y se la dió. Ya lo creó que se la dió.

Eran casi las 5 de la mañana y aún seguían ahí. Nosotros desde la piscina, cerveza en mano, seguíamos sin dar crédito a lo que estaba sucediendo. Era todo tan surrealista..... Después de la follada, el marido se quedó un rato charlando amistosamente con Magín y Miguel, mientras que Lorena vino a la piscina y continuamos la fiesta, aunque algo más light, tocamientos íntimos y demás. Lo curioso es que Magín, Miguel y el marido estaban desnudos en el salón (se veía desde la piscina), hasta que el marido empezó a encontrarse mal, y es que era alérgico a los gatos, y había media docena en la caseta. Empezó a toser y como a ahogarse, se levantó, vino a la piscina desnudo y le dijo a Lorena: Vamonos puta que me ahogo. Y salieron los dos corriendo de la caseta, desnudos.
Nunca más volví a saber de ellos, aunque parte de la culpa la tiene que tire por una alcantarilla esa tarjeta de móvil.


Mi primera vez... en el GYM

Después de mucho tiempo barajando la posibilidad de ir a un gimnasio esta mañana me decidí a hacer un poco de culto al cuerpo. He optado por un GYM de estos completos, que además de todo tipo de máquinas tienen clases, zona de SPA y demás.


Una vez pagada la matrícula y las tres primeras mensualidades me ha cogido un monitor y me ha ido presentando las instalaciones del Gimnasio, supongo que es un acto protocolario, pero la verdad es que no le hacía mucho caso, y más desde su primera frase:

-Aquí tienes las bicicletas (mientras las señalaba). No sabía si me tomaba por tonto, y he estado a punto de soltar un poco de baba y aplaudir para que no se sintiera ridículo.

En vez de escuchar al "moreno" (imagino que de rayos UVA) hacía una primera inspección a la gente que había ahí. Me sentía como en el primer día de colegio e iba buscando un grupito con el cual podría hacer buenas migas y no sentirme solitario. Lo primero que he visto ha sido un grupo de unos 4 chicos de apenas unos 20, parecían majos, hasta que he visto que intentaban levantar más peso que el suyo propio y pegaban unos chillidos de mandril que me ha hecho desistir a la hora de acercarme a ellos.

Otra cosa que me ha llamado la atención es la vestimenta. Yo pensaba que ahí se iba a hacer deporte, por lo que he optado por un conjunto formado por pantalón corto y camiseta de algodón, con deportivas. Lo normal, ¿no?. Pues ahí un gran % iba con sandalias y camisetas de licra estrechas (de estas de salir de marcha). Imagino que para ligar, a mi como aún no me quedan bien esas camisetas, la próxima vez que vaya al GYM iré en traje. Eso si, informal. 

Me faltaban 2 cosas por ver en el GYM. Los CURASANES y las tias buenas. Por suerte dentro del primer caso no había muchos casos. He visto a uno que rozaría los 40. Tenía la cara de "Povedilla" (el de Los Hombres de Paco), gafas de plástico incluidas. Al verme que le miraba se ha acercado y se ha ofrecido a ayudarme un poco en mi primerito día. Me ha llevado a una máquina que pones un peso y tiras con los dos brazos, o algo asi. El animal se ha puesto 100 kilos. Lo curioso es que antes de hacer el ejercicio solo intentaba llamar la atención para que la gente lo mirara. Daba palmaditas, miraba al resto de personas con el típico gesto de: "Mira lo que voy a levantar premo" (bueno, lo de premo no, porque no era nada cani). Pero lo jodido ha venido cuando en pleno esfuerzo, con la cara rota por el esfuerzo y donde le podía adivinar todos los empastes, ha empezado a decir: ¡¡¡VAMOS MAESTRO!!!! ¡¡¡¡COMO SOLO TU SABES MAESTRO!!!!! Ahí he puesto los pies en polvorosa y lo he dejado con su ejercicio. No quiero que me vean con raros.

El siguiente objetivo era entrar a una dama, o almenos acercame un poco. He visto que en la zona de bicis estáticas había una de buen ver, de unos 30 con leggins grises y top deportivo de color negro que, aunque le apretaran las tetas, podía ver como se movían con cada pedaleo. Me he puesto en la bici de al lado y he empezado a emular al gran Miguel Indurain, a ritmo suave eso si, que no quería atacarme a la hora del cortejo. Ella leía una revista, la tenía apoyada en la "cabecera" de la bici y además escuchaba música por auriculares. Joder, mi objetivo estaba en una burbuja. Así que y tirando de biceps iba acercando mi bici a la suya pegando pequeños saltos, menos mal que pesaban poco, así que y cuando estaba relativamente cerca de ella he simulado un codazo a la revista para tirarla y abrir conversación con ella:

-Perdona, espera que la recojo.
-Gracias
-Es que es primer día y ando un poco perdido.
-Hay monitores por si necesitas algo.
-Ya, he estado con el moreno antes, pero es muy pesado.
-A mi me cae muy bien
-¿Qué clases me recomiendas?
-Yo ahora voy a spinning.
-¿Eso que es?
-Bicicleta, pero bastante fuerte. Si quieres ves a mirar a recepción a ver si hay plazas y te vienes.
-Voy a ver pues. Nos vemos ahí.

No sé como he estado 30 años sin conocer el Spinning, eso es orgásmico. Habítaculo pequeño lleno de mujeres cachondas en leggins, música de discoteca y darlo todo en bicicleta. Me ha encantado. Excepto una cosa. Cuando hago algo, me meto mucho en el papel. Y claro, el monitor solo decía: Mássssss, al límite..... Y claro, me he imaginado en un sprint del Tour de Francia, emulando al magnífico Mario Cipollini y, cuando he considerado que llegaba a META, he sacado los brazos hacia los lados para celebrar la victoria, con el lamentable resultado de golpear a las dos personas que tenía al lado, mi amiga y una ama de casa. A esta última la he dejado sangrando en el suelo,en estado de semi inconsciencia. No sé más, ya que he dejado la clase a medias.

Finalmente y tras cruzar el GYM para ir a los vestuarios para ducharme he desmontado un mito. En los gimnasios hay maricones. Os cuento, cuando he entrado por primera vez, otra a pillar el agua y la última para ducharme, había un hombre, de unos 40, en calzoncillos con abultado paquete y con un calcetín puesto. Cada vez que entraba alguien se ponía el calcetín que le faltaba. Después se lo quitaría y volvía a hacer lo mismo cuando entraba alguien. Así que al ir a la ducha he puesto ojo avizor y he mirado que no entrara, pero se ve que mi escúalido cuerpo le ha atraído entre tanto cuerpo esbelto y ha venido a ducharse. Había 5 duchas, sin separaciones, y como no podía ser de otra manera, se ha puesto al lado de la mia, con su polla morcillona y aprovechando para mirarme con total descaro.

-Ehhhhhh, esto no me gusta nada.
-¿Perdona? No entiendo.
-No me mires tanto, que soy normal yo. 
-Y yo. ¿Qué te pasa?
-Atrás!!!
-Eh? 

Cuando me ha cogido del brazo para intentar dialogar le he pegado un empujón para quitarmelo de encima, con la mala suerte que el se ha agarrado a mi y hemos caido los dos en el suelo.Un desastre amigos. He notado su pene cerca de mi abdomen. Y lo peor de todo es que me ha gustado. Se la he acariciado un poco y todo. Después he empezado a correr. Sin mirar atrás.